sábado 28 de junio de 2008

¿Ecologistas ó osos panda inflacionarios?

Prender fuego la basura es la solución al problema, eso lo sabe cualquiera.
Pero, hay sectores interesados en generar inflación y desempleo que usando la excusa de “cuidar al medio ambiente” estorban el cambio político de la nueva política de la nueva ciudad de buenos aires.

Citamos lo dicho por Fabián Rodríguez Simón, Jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-106561-2008-06-24.html

“Agravaron el problema”

Por Fabián Rodríguez Simón *
El pasado 20 de mayo un grupo de ONG ecologistas y de legisladores de la oposición presentaron al Poder Ejecutivo porteño un pedido de informes relacionado con el cumplimiento de los objetivos de la Ley Basura Cero.
La ley 1854, conocida como Basura Cero, fue sancionada en noviembre de 2005. Entre sus objetivos se destaca la reducción progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos. En tal dirección se fija un cronograma, tomando como base la cantidad de residuos enviados al Ceamse durante el año 2004, que establece que éstos deberán reducirse un 30 por ciento para el 2010, un 50 para el 2012 y un 75 por ciento para el 2017.
Hablando en criollo, lo antedicho significa que el Poder Ejecutivo de la ciudad debe formular e implementar políticas que reduzcan la cantidad de basura que se entierra anualmente en el Ceamse, de acuerdo con tal cronograma. Pese a que los avances tecnológicos de la última década han desarrollado varios sistemas de combustión de residuos absolutamente limpios, no contaminantes y sin impacto ambiental negativo (de allí que, por ejemplo, la Unión Europea sólo permita este tipo de tratamiento de disposición final), la ley 1854 los prohíbe expresamente, incluso cuando sirvan para generar un bien tan escaso en estos días como la energía eléctrica, por lo que las herramientas con las que cuenta el gobierno para alcanzar los objetivos establecidos por la Ley Basura Cero se limitan a medidas contra quienes generen residuos (fabricantes, envasadores y consumidores de distintos productos) –lo que requiere mucha cautela, pues una acción apresurada podría tener efectos colaterales negativos para el consumo, con consecuencias directamente perjudiciales sobre la inflación, la producción y el empleo– y, por otro lado, realizar campañas de concientización sobre empresarios y vecinos referidas a la necesidad y beneficios de la separación selectiva entre residuos orgánicos y reciclables, así como estimular el uso de productos reciclados o recuperados y sancionar a quienes no separen, no reciclen o no recuperen.
En resumen, la ley 1854 establece que la solución al problema de qué hacer con la basura que produce la ciudad, es lograr que no exista más basura. Sea porque los consumidores de productos no la generan, sea porque todo lo que hoy es basura se recicla o recupera para usar nuevamente.
Ocurre que cuando la actual administración asumió el gobierno, en diciembre del año pasado, nos encontramos que en los dos años transcurridos desde la aprobación de la citada Ley Basura Cero, las administraciones de Ibarra y Telerman en vez de aplicar la ley que habían promovido y reducir la cantidad de basura que se dispone en el Ceamse, la habían aumentado. Así, además de haber perdido dos años en el cumplimiento de los objetivos establecidos por la ley, en vez de partir de la Base Ceamse 2004 (1.490.000 toneladas anuales) nos encontramos con lo que propongo denominar Base Epsztein –en honor a Eduardo Epsztein, secretario de Medio Ambiente al momento de sancionarse la ley 1854 y actual legislador porteño– que indica que en el 2007, se dispusieron 1.690.000 toneladas o sea un aumento superior al 10 por ciento más que la base original. Nobleza obliga, es necesario aclarar que el dudoso mérito en el incremento de la basura que se entierra no es exclusivo de Epsztein, pues Marcelo Vensentini y Juan Manuel Velazco lo sucedieron como ministros de Medio Ambiente.

Aunque resulta moneda corriente para los veteranos de la “vieja” política, quienes por primera vez incursionamos en la función pública no podemos dejar de sorprendernos por el desparpajo y cinismo que exhiben aquellos que cuando eran funcionarios del Poder Ejecutivo –fuera por intereses creados, incompetencia o falta de voluntad política– no sólo no dieron ninguna solución al problema, sino que lo agravaron, y que hoy, como legisladores de la oposición o emboscados bajo el supuesto prestigio de ONG ecologistas, se rasgan las vestiduras acusando a la actual administración de “no dar soluciones inmediatas al problema de la basura”.
Quienes integramos el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, autoridad de aplicación de la ley 1854, tenemos un compromiso irreductible sin ningún tipo de atadura o prejuicio ideológico, con la reducción de la basura que se entierra en el Ceamse, así como con poner en marcha políticas de reciclado y recuperación que no se queden en la mera declamación demagógica sino que resulten eficaces, funcionales y beneficiosas para la ciudad y sus vecinos. En tal sentido –sin comprender cómo quienes ahora se pretenden “paladines” de la Basura Cero y las ONG alineadas con ellos no lo habían hecho antes–, hemos comenzado a redireccionar lo que, en la jerga se conoce como “áridos, escombros y poda” hacia sectores de la Costanera Norte necesitados de relleno y en las próximas semanas pondremos en marcha un plan general de disposición de tal tipo de residuos recuperables (que superan el 10 por ciento del total) que hasta ahora eran dispuestos en el Ceamse, lo que además de un injustificado dispendio de recursos recuperables significaba para la ciudad un importante gasto por tarifas de disposición final.

* Jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad. Presidente de la Comisión Asesora de la ley 1854.